domingo, 28 de junio de 2009

Confesiones

"Los finales son el comienzo de una nueva historia”.

Cuando la vida anda mal, siempre nos cuestionamos el por qué, ¿qué hice mal? ¿por qué no funciono como yo quería? ¿es lo que realmente merezco?, y finalmente todas esas preguntas nos llevan a un gran “Sí, fue culpa mía”.

Durante los últimos 2 años me he cuestionado por qué las cosas no son como las espero, por qué siempre me toca sufrir a mi, por qué siempre me ilusiono con cosas que no son, y siempre la respuesta es, por que me lo merezco. Hoy he descubierto que quizás la respuesta no es esa, lo mas probable es que lo que espero de los demás es mucho, puede ser porque me gusta el drama o porque exagero demasiado la realidad, y bien, ahora me pregunto ¿ qué culpa tengo yo en todo eso? Y aunque ni yo me lo crea la respuesta es mucho más simple de lo que esperaba, fui entrenada para ser así, pues desde niña me enfoque en ver películas con comienzos y finales felices, y con melodrama en a lo largo de la historia, es por eso que cuando algo comienza bien y de la noche a la mañana se derrumba que estoy acostumbrada a esperar que las cosas vuelvan a cambiar y que mi final sea el más feliz de todos.

Solo hay algo de cierto en mi historia, cada uno se merece lo que le toca. El punto de mi sufrimiento, puede ser porque espero más de lo que realmente merezco.

Siempre malinterpreto señales, las distorsiono arreglándolas a mi conveniencia, para que todo parezca ir viento en popa, pero cuando me doy cuenta que las cosas no van como yo las esperaba, caigo y me golpeo fuerte, desilusionándome por completo de la vida y de mi misma.

Las mujeres siempre queremos ocultar lo malo que nos pasa, tapando los hechos con absurdas excusas, y eso se puede ver reflejado básicamente en la vida amorosa, por ejemplo si alguien te invita a bailar, uno lo interpreta como un “le gusto”, si esa misma persona te llama al día siguiente uno dice “ las cosas van en serio” si ese mismo sujeto te invita a salir, pensamos “ pronto me pedirá que sea su pareja” y cuando creemos que todo va perfecto, Puf esa persona que parecía maravillosa, nos dice “ eres muy importante para mi, pero como amiga” y es ahí cuando uno dice “es el amor de mi vida, tengo que reconquistarlo para que seamos felices, estoy segura de que el cambiara de opinión” y es ahí cuando nos esforzamos demasiado por hacer que las cosas cambien, obsesionándonos con hechos que no son, soñando eventos que nunca sucederán; porque las probabilidades de que las cosas vuelvan a ser como antes son casi nulas, aunque a decir verdad pueden haber excepciones, pero son una en un millón, las demás son reglas o eventos obvios, que nosotras no queremos ver, porque estamos cegadas con aquellas historias con finales felices. Lamentablemente la vida no es así, derrepente uno vive malas experiencias, fracasos, sufrimientos, pero estos son parte de la vida misma, de ellos uno aprende a ser mejor persona, uno crece y se valora más a si misma, lo malo de todo esto es que mientras sufrimos nos culpamos, y esa agonía se hace casi eterna, llena de ilusiones y falsas expectativas, porque no queremos entender que aquel fracaso puede ser el comienzo de una nueva historia. Es cierto, la vida da muchas vueltas, pero puede ser que esas vueltas que nos da la vida sean circulatorias y siempre volver a lo mismo.

Cuando uno fracasa en la vida, crece y ese crecimiento nos ayudará en nuestra nueva etapa, y así sucesivamente hasta que encontremos lo que realmente andamos buscando, aquel final que tanto hemos anhelado, soñado e incluso llorado.

Con esto no quiero que piensen que las cosas terminaran bien, simplemente quiero dar a conocer que yo me di cuenta que si algo finaliza de mala manera, no necesariamente es el final de mi historia, sino el comienzo de algo mejor, pues como dije a cada uno le toca lo que realmente se merece, no lo que se espera, pues si cada uno tuviese lo que quiere, no sabríamos distinguir cuando llega lo que quiero, y peor aun no lo valoraríamos ni lo disfrutaríamos. Lo siento, pero no todas las historias tienen finales felices, a no ser de que entendamos nuestro final, y si llegamos a comprender lo rescatable de la experiencia vivida, nos daremos cuenta que de algo nos sirvió lo vivido y es ahí cuando aquel final, se transforma en un nuevo comienzo, y así una y otra vez, hasta que encontremos la real felicidad que andábamos buscando, esa felicidad con la que hemos soñado desde que nos dimos cuenta que somos mujeres, esa felicidad que nos enseñaron debía ser así o sinceramente aquella felicidad que más se acerca a lo esperado, porque los finales felices que realmente anhelamos no existen, porque uno de los círculos de la vida nos enseña que sin dolor no hay verdadera felicidad, lo que nos lleva a deducir que la felicidad es efímera, llena de altos y bajos, pero felicidad al fin y al cabo.

Desde hoy, no esperare nada de los demás, sino que esperare más de mi, porque sé que puedo ser más y luchar por obtener lo que merezco, ni mas ni menos. Hay que ser realistas y dejar de soñar con historias de princesas.

La vida no es un juego, pero si es como una ruleta, cuando crees que por fin te saldrá la opción esperada, te das cuenta que un mal impulso hizo que la ruleta girara más rápido o mas lento de lo esperado provocando que las cosas no salieran como lo esperado, es por eso que simplemente hay que vivir la vida día a día, sin esperar nada a cambio, ser feliz con los elementos que están a nuestro alcance, sufriendo hoy para poder reír mañana.

Esta historia la dejare sin final feliz, puesto que aun continua escribiéndose.